Mirna Valladares se sentía frustrada. Casi no había recibido información de la escuela intermedia en Norfolk, donde asiste su hija de 13 años.
Valladares, que fue maestra en su natal Honduras, llamó al colegio y solicitó un intérprete para traducir entre inglés y español. Le respondieron que nadie estaba disponible.
Valladares es parte del pequeño pero creciente número de residentes en Hampton Roads que son principalmente hispanohablantes. Tanto ciudadanos como habitantes que hablan inglés “menos que bien”, como lo designa la encuesta sobre la comunidad estadounidense del censo federal, tienen el derecho a recibir servicios públicos y a participar en la vida cívica, pero su acceso en queda obstaculizado muchas ocasiones a causa de la escasez de servicios de interpretación y traducción en las siete ciudades.
Desilusionada por la falta de comunicación, Valladares fue al colegio intermedio en su día libre para tratar de hablar con los administradores. Esperó por tres horas para que alguien le interpretara — en persona, como prefiere Valladares, o por teléfono usando el servicio de interpretación bajo demanda que contrata las escuelas públicas de Norfolk (Norfolk Public Schools). Según Valladares, ni el personal de la escuela ni del distrito pudieron atenderla ese día.
Terminaron sacando a su hija Eliana de clase para que interpretara.
Eso fue como añadir leña al fuego para Valladares, que no quería que Eliana perdiera tiempo de clase ni que se le responsabilizara de interpretar entre su mamá y la escuela.
“Eso no es justo”, exclamó Valladares. “Ella no debe estar traduciendo por mí. ¿Esto es algo tan importante para sus calificaciones, y le dicen a mi hija que traduzca? No es justo”.
Los medios sociales, boletines informativos, textos, correos electrónicos y llamadas automáticas del distrito escolar están disponibles en español, explicó Michelle Washington, vocera de Norfolk Public Schools. El distrito escolar no respondió a nuestra solicitud a comentar sobre el incidente específico que Valladares describió.
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Aquí para quedarse
Según Jennifer Bickham Méndez, socióloga de la universidad College of William & Mary que estudia las experiencias de inmigrantes latinoamericanos que viven el sur de EEUU y Virginia específicamente, esta población es un segmento bastante grande de Hampton Roads.
Inmigrantes de México y Centro América establecieron una fuerte presencia en el norte de Virginia a partir de la década de los 80 y hasta los 2000 como trabajadores domésticos de diplomáticos acomodados, dijo Bickham Méndez. Las catástrofes naturales en El Salvador y Honduras impulsaron a más personas de la región a migrar a EEUU, donde obtuvieron estatus de protección temporal (Temporary Protected Status o TPS en inglés). Las conexiones familiares y oportunidades de empleo atrajeron a más inmigrantes a Virginia, y también comenzaron a establecerse en Hampton Roads. Para múltiples generaciones Hampton Roads es su hogar.
Un análisis de los datos obtenidos en la encuesta sobre la comunidad estadounidense, que es un sondeo anual llevado a cabo por la Oficina del Censo de los Estados Unidos que recopila información detallada sobre viviendas y demografía, la población de hispanohablantes se cuadruplicó entre el 2000 y el 2010 en Hampton Roads y presentó crecimiento continuo entre el 2010 y el 2021, que es el año más reciente con datos disponibles.
Virginia Beach tiene la población más grande de hispanohablantes con unos 20,000 habitantes que hablan el idioma español y le llaman a la ciudad su hogar. Las ciudades de Newport News y Norfolk le siguen con unos 10,000 cada una. Cada una de estas comunidades incluye un segmento de la población con un dominio limitado del inglés.
El español es el idioma que más frecuentemente se habla en Hampton Roads aparte del inglés, seguido por el Tagalo.
“Este es un lado invisible de nuestra comunidad pero que está presente y no se irá”, dijo Bickham Méndez. “Han vivido aquí por más de 20 años. ¿Cuánto tiempo toma hacer estos cambios?”
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Recursos sobrecargados
El conjunto fragmentado de servicios de traducción e interpretación disponible no siempre satisface las necesidades de las personas con un dominio limitado del inglés.
Valladares dijo que ella se topa con muchos lugares que ofrecen servicios fundamentales para ella y su familia en donde solo se habla inglés, incluyendo escuelas, hospitales, sucursales del departamento de vehículos motorizados, entre otros. Ella cree que en estos sitios los servicios de interpretación, idealmente en persona, siempre deberían estar disponibles.
“A veces no tienen ninguna persona ahí para ayudar traducir o interpretar para mí”, explicó Valladares. “A veces me ponen frente una cámara o computadoras. Alguien está traduciendo por medio de la cámara, pero no se siente igual. Yo necesito alguien en persona a mi lado”.
Experiencias como las de Valladares son comunes para los inmigrantes, dijo Bickham Méndez.
“En Hampton Roads los recursos están sobrecargados, entonces frecuentemente encuentras situaciones en las que solo tienen una o dos personas que hablan español en una organización de asistencia social o comunitaria que provee ayuda con alimentos o programas de primera infancia”, ella explicó. Las escuelas tienen poco personal bilingüe, y, aunque es obligatorio para los tribunales proveer intérpretes, los abogados defensores no siempre tienen acceso a estos.
Verliz Vartolon se mudó a Chesapeake después de inmigrar de Guatemala. Cuando trató de solicitar servicios de asistencia social — no especificó cuál — no tenían una interprete que le pudiera ayudar. Vartolon dijo, a través de un intérprete, que la trabajadora gestionando su caso, que solo hablaba inglés, prometió llamarla pero nunca lo hizo.
Vartolon también mencionó enfrentar problemas para comunicarse con clínicas con el fin de hacer citas para sus hijos y llenar el papeleo para las citas médicas.La burocracia confusa puede añadir otra complicación para acceder servicios públicos, dijo Bickham Méndez.
Emi Serrano, una madre de tres hijos que vive en Norfolk, se encontró con dificultades al tratar de navegar la burocracia del DMV (las siglas en inglés del departamento de vehículos motorizados). Tuvo que ir tres veces para completar los tramites.
Por medio de un intérprete, Serrano explicó que la primera vez fue para obtener su licencia de conducir y quiso usar el Traductor de Google para facilitar el proceso, pero no se le permitió usarlo. La segunda vez, Serrano fue a solicitar una identificación, y no una licencia. Nuevamente no se le permitió usar Traductor de Google. La tercera vez, llevo a una persona para que fungiera como intérprete.
Los exámenes escritos del DMV en Virginia están disponibles en 26 idiomas, incluso el español, pero usar un teléfono — y por extensión el Traductor de Google — está prohibido durante el examen. El manual de conductor de Virginia está disponible solo en inglés y español.
Sin embargo, las opciones para interpretación en persona son limitadas. Los clientes sordos o con debilidad auditiva pueden hacer una cita con un intérprete de lengua de señas, pero los que necesitan interpretación en otro idioma deben llevar su propio intérprete, como hizo Serrano.
En cambio, el DMV en Washington, D.C., usa un servicio de interpretación telefónica a demanda gratuito para 240 lenguajes. Los residentes de Carolina del Norte pueden pedir una cita para intérpretes de lengua de señas estadounidense u otros idiomas.
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Intentando participar en la vida cívica
Aparte de tener desafíos para comunicarse con instituciones y servicios públicos, la falta de acceso lingüístico impide la participación en la vida cívica.
Un grupo de padres de familia habló sobre la falta de servicios lingüísticos durante una sesión pública el 19 de abril con el consejo municipal de Norfolk. El grupo expresó colectivamente los desafíos existentes en comunicarse con instituciones públicas, y la misma reunión sirvió como un ejemplo gráfico de esto.
Elise Peterson McMath, ex profesora de inglés como segunda lengua y organizadora para el grupo sin fines de lucro New Virginia Majority, que aboga por la justicia racial, económica y ambiental, pidió a la municipalidad un intérprete antes de la reunión. Su solicitud fue denegada.
Según el vocero de la cuidad, Norfolk no siempre provee interpretes en parte debido a los bajos números de hispanohablantes en la zona. Unas 4,000 personas, o 2% de la población de Norfolk, que respondieron a la encuesta sobre la comunidad estadounidense en el 2021 hablan inglés menos que “muy bien”, refiriéndose a donde marcaron las casillas indicando no hablar inglés, no hablarlo bien, o hablarlo bien.
“No tenemos altas concentraciones específicas de hogares en donde no se habla inglés en Norfolk. Los hispanohablantes constituyen el segmento más grande, pero son una porción relativamente pequeña de la población total”, escribió en un correo electrónico el vocero de la cuidad de Norfolk Chris Jones. “Debido a esto, por lo general no se requiere que proveamos servicios de traducción de idiomas”.
Peterson McMath también pidió tiempo adicional para los padres del grupo poder hablar en la reunión debido a la necesidad de usar un intérprete. Normalmente se limita a los integrantes de las reuniones del consejo a comentar por tres minutos.
Pero cuando hay que repetir todo lo dicho en español en inglés, los hispanohablantes se quedan con la mitad de ese tiempo.
Esa solicitud también fue negada, así que Peterson McMath habló rápidamente en inglés y español para interpretar para el grupo de padres de familia, miembros del consejo municipal y otros asistentes.
“Si hablas español, la gente va a depender de ti en maneras que son inapropiadas profesionalmente, porque no es igual a tener un intérprete acreditado”, expresó Peterson McMath. “Aunque seas 100% bilingüe, existen ciertos aspectos que los intérpretes tienen que seguir para asegurar que traduzcan cada palabra”.
Cuando alguien dice algo que se interpreta después, es posible que sus palabras sean resumidas, transmitidas incorrectamente o excluidas. Una interpretación incorrecta esencialmente silencia la voz de la persona, dijo Peterson McMath.
También existe el riesgo de que un intérprete no confiable mal represente las palabras de una persona intencionalmente.
“Si yo no fuera una persona de buen carácter moral, pude haber pasado ante el consejo y dicho ‘Ella piensa que tu línea capilar es atroz’”, dijo Peterson McMath. “Hay que reconocer el valor de tener a alguien profesional participando en este asunto.”
La ciudad de Norfolk sí ofrece opciones de traducción de idiomas en otros contextos, según Jones. La línea telefónica Norfolk Cares, un punto de contacto para pedir servicios municipales o información sobre la ciudad, atiende entre 10 a 15 llamadas al día de clientes en español. Una línea telefónica con acceso a unos 2000 lenguajes está disponible para llamadas de seguridad pública. El municipio también busca contratar y capacitar más personal bilingüe.
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Un mandato federal
Los distintos tipos y niveles de servicios lingüísticos disponibles se deben al Título VI de la ley de derechos civiles del 1964, que protege a las personas de la discriminación basada en raza, color u origen nacional. De acuerdo con el Titulo VI, las organizaciones locales y estatales que reciben ayuda federal tienen la responsabilidad de asegurar que las personas con un dominio limitado del inglés tengan acceso a sus programas.
Sin embargo, cumplir con Titulo VI representa tomar en cuenta una gran cantidad de factores, por ejemplo, el número o proporción de personas con dominio limitado del inglés, la frecuencia de contacto entre personas que no hablan inglés y un programa, la importancia del programa en la vida de las personas y los recursos disponibles para la organización.
Además, la aplicación del Título VI ha sido casi nula, dijo Bickham Méndez. Algunos proveedores de servicios pueden concluir que no tienen que ofrecer interpretes basándose en la población de personas que no hablan inglés en Hampton Roads.
“En mi experiencia, las escuelas y programas de primera infancia así como cada vez más servicios sociales tienen mejor capacidad de entender y ver que no podrán hacer su trabajo si se niegan a aceptar la proporción de hispanohablantes y de personas que no hablan inglés en la zona”, dijo Bickham Méndez.
Las buenas traducciones hacen una gran diferencia.
Serrano dio a luz a su hijo más pequeño en mayo. Inicialmente el hospital usó una computadora y un intérprete remoto por video llamada para comunicarse con ella. Eso ayudaba algo, pero no inspiraba mucha confianza, dijo Serrano. La calidad del audio era mala y era difícil entender al intérprete en la llamada.
En su segundo día en el hospital, había un intérprete en persona. Fue una gran mejoría, y Serrano pudo preguntar sobre su salud y la de su recién nacido.
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El lenguaje no es el único obstáculo
Las barreras culturales y del lenguaje son solo una parte de los factores que limitan la capacidad de acceder servicios públicos, explicó Bickham Méndez.
También surgen preguntas sobre la elegibilidad de acceso, por ejemplo, a cuáles servicios públicos tiene derecho una persona depende de su estatus de residencia o ciudadanía. En el caso de padres inmigrantes con hijos ciudadanos, los progenitores son comúnmente los representantes legales de sus infantes y niños, “pero los bebés son terribles llenando papeleo”, dijo Bickham Méndez.
Cuando los inmigrantes están interactuando con agencias públicas pueden sentir una nube de incertidumbre o temor. El temor a la deportación o ser una carga pública — algo negativo para los que están buscando ser ciudadanos estadounidenses porque necesitan probar que no van a depender del gobierno — puede prevenir el acceso a los servicios.
Además de los servicios lingüísticos y de interpretación para ayudar a las personas que no hablan inglés a navegar la vida cotidiana en Hampton Roads, Bickham Méndez recalco la importancia de dar oportunidades educativas para los hijos de los inmigrantes.
“Ellos son ciudadanos de los Estados Unidos y nuestro futuro, y Estados Unidos es más y más diverso”, ella dijo. “Cuando no estamos proveyendo oportunidades educativas equitativas para nuestros estudiantes, especialmente estudiantes que son bilingües o que están aprendiendo inglés, no solo estamos perjudicando el futuro de este grupo entero, sino el del país”.
Valladares tiene esperanza de que haya más oportunidades para su comunidad.
Le gustaría ver por lo menos un intérprete en cada escuela, y que se ofrezcan clases de inglés como segunda lengua en las tardes y noches para los adultos.
“Somos muy trabajadores”, dijo Valladares. “Estamos aquí solo para trabajar y ser buena gente, personas agradables. Necesitamos ayuda y que alguien nos escuche. Necesitamos apoyo”.
Traducción por Anabelle Garay.
Interpretación por Thania Valle.
Cianna Morales, 757-957-1304, [email protected]









